Noche de pánico en la ciudad. Crónica de una histeria colectiva.

El pánico es más contagioso que la peste y se comunica en un instante. Almas muertas” (1842), Nikolái Gógol

La histeria colectiva puede ser más peligrosa que la misma pandemia del coronavirus, el miedo se apoderó por unas horas de autoridades, ciudadanos y comunicadores en Pastaza.

En pocas horas la irracionalidad se apoderó de todos, vimos de todo, desde comunicados vía whatsapp pidiendo cerrar con volquetas las vías de Pastaza hasta comunicados de autoridades exigiendo a la Gobernadora impedir la presencia de “esas personas” y pidiendo la salida de los “infectados” de nuestro suelo sagrado.

Mientras tanto la evolución del homo sapiens se veía reducida en facebook a unas huestes desesperadas vociferando e insultando al paciente positivo de covid-19,0. Las hordas medievales empezaron por exponer el perfil del paciente, sus nombres y las imágenes suyas y las de su familia, para luego mediante el más virulento diccionario emitir las más lastimeras frases de odio y xenofobia.

Todos se regocijaban mientras crucificaban a un señor de más de sesenta años por el delito de haber ido al funeral de su madre a Guayaquil antes del estado de excepción y haberse contagiado sin saberlo de coronavirus.

Este emprendedor de la Pitahaya que tiene como residencia permanente desde hace tres años en Palora, empezó hace 4 días a sentir graves síntomas en su cuerpo a causa del virus adquirido. Una vez realizada el test en el subcentro de Palora, su condición según su entorno cercano empeoró, para lo cual requirió respiración artificial, mientras eso sucedía los efectos del virus afectaban cada vez más su salud y los resultados de la prueba no llegaban, se enteraron que se debió a que no lo habían hecho.

Hoy a las 4 de la tarde mediante correo electrónico finalmente le llegó desde Cuenca el resultado positivo del examen. Los familiares denunciaron que intentaron comunicarse con el médico del subcentro de Palora, pero no obtuvieron respuesta favorable, debido a que no contaban con el equipo necesario para atender esta emergencia, razón por lo cual les recomendaron ir a Guayaquil o Puyo, por su delicado estado de salud.

Debido a su situación crítica y al no prestarles las facilidades de una ambulancia, sus familiares decidieron trasladarlo por su cuenta hasta el Hospital del IESS en Puyo, ciudad donde tampoco fue bien recibido, lamentaron el comunicado que les llegó del Alcalde Oswaldo Zúñiga en el que pedía la salida del paciente y sus familiares de la ciudad. Razón por lo cual tuvieron que trasladarlo posteriormente hasta Quito, por su delicado estado de salud.

Los familiares no descartan emprender acciones legales en contra del Intendente de Pastaza Fernando Silva por haber mentido a la población según ellos al afirmar a un medio de comunicación que los familiares llegaron con uniformes de médicos hasta el hospital, aseveración completamente falsa aseguran.

“Eso de los trajes es una teoría tonta en un pueblo como Palora y a esa hora, ¿Donde iban a encontrar trajes para disfrazarse”

Las hordas se calmaron una vez que se enteraron que el “infectado” y su familia salieron de su republiquita, escoltado por las fuerzas del orden.

Se fueron a dormir todos más tranquilos, abrazados a sus hijos, todos pudieron respirar hondo, después de todo pensaron el derecho a la salud en estos tiempo de pánico es exclusivo para los hijos del gran Pastaza y de nadie más, apagaron los palos encendidos de fuego y se acostaron placidos a descansar.

One thought on “Noche de pánico en la ciudad. Crónica de una histeria colectiva.”

  1. Una excelente critica de lo ocurrido; el corazón negro de la gente que llena de pánico les hace actuar como animales; si existiera más conciencia e información, de seguro primaria e razocinio sobre las pasiones. Dios nos cuide, proteja y perdone

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