Tzantza, la película ecuatoriana que denuncia el tráfico de cabezas reducidas

UNA PELÍCULA QUE DENUNCIA EL TRÁFICO DE CABEZAS REDUCIDAS EN ECUADOR

El Director ecuatoriano Javier Jácome Álvarez es el responsable de esta nueva película ecuatoriana “Tzantza, cabezas encogidas”, que será expuesta en las principales salas de cine del Ecuador desde el 21 de febrero. Según el director de la película, “Tzantza”, el film le tomó tres años de trabajo y fue inspirada en hechos reales.

La película relata cómo el mercado negro ofrece pagar hasta 50 mil dólares por cada cabeza reducida “tzantza”, lo que inicia una masacre, son asesinadas 50 personas, sus cadáveres son hallados sin cabeza.

Una película que según sus productores busca denunciar el tráfico de cabezas reducidas en el Ecuador y a su vez se solidariza con las víctimas de este macabro negocio.

MUJERES DECAPITADAS EN PASTAZA Y MORONA SANTIAGO

Entre los años 2005 y 2009 en las provincias de Pastaza y Morona Santiago fueron asesinadas seis mujeres indígenas, quienes fueron encontradas decapitadas, supuestamente con el objetivo de reducir sus cabezas para convertirlas en Tzantzas y comercializarlas en el mercado negro. Todos los cuerpos según la policía tenían un corte en “v”, que según sus investigaciones tienen como objetivo, cortar las cabezas para luego reducirlas. Nunca hubo detenidos sobre estos casos. Todas las mujeres eran indígenas, eran pobres y fueron seleccionadas para ser decapitadas, según las investigaciones de la fiscalía.

En el año 2012 la niña Jamilex Zavala de 13 años, de Nacionalidad Shuar fue encontrada muerta a las afueras de Puyo, aún con el uniforme que llevaba del colegio, 14 días después de su desaparición, las investigaciones apuntaban a que fue decapitada con el fin de comercializar su cabeza como tzantza. El principal sospechoso fue su progenitor quién fue detenido y sentenciado a 20 años de prisión, al igual que Génesis Shakay familiar de la niña, quién fue involucrada y sentenciada a 10 años de prisión.

El 26 de octubre de 2016, en la ciudad de Puyo, fueron detenidos cuatro jóvenes intentando comercializar un cráneo humano, los jóvenes oriundos de Macas se habían contactado con un supuesto comprador quién les había ofrecido una fuerte cantidad de dinero, para la transacción debían encontrarse en el Terminal de Buses de Puyo, al llegar al sitio los jóvenes se encontraron con la ingrata sorpresa que el comprador nunca apareció. Debido al fuerte olor que expedía el cartón donde trasladaban el cráneo la policía logró capturarlos. El cráneo llevaba ya un mes y medio en descomposición.

En el mes de diciembre de 2019 en Palora en la provincia de Morona Santiago fueron encontrados tres cráneos que fueron abandonados en el mercado principal del pueblo, la policía y la fiscalía aún investigan si estos craneos están relacionados con las muertes de las seis mujeres decapitadas hace 15 años.

Hasta la fecha ni la policía, ni la fiscalía, ni la justicia han logrado desmantelar la red de tráfico ilegal de cabezas reducidas en el Ecuador.

ASÍ SE HACÍA LA TZANTZA

La práctica de la tzantza fue prohibida en los años sesenta en Ecuador, este rito ancestral del pueblo Shuar del Ecuador, consistía en que  el guerrero que mató a un enemigo debía llevar a cabo un complejo ritual, destinado a encerrar el alma del muerto en su propia cabeza, cuidadosamente reducida, para ello con un cuchillo hacían un corte desde la nuca al cuello, se tiraba de la piel y se desprendía del cráneo. Se desechaba el cerebro, ojos y demás partes blandas, además de todos los huesos. Se metía en agua hirviendo a la que se añade jugo de liana y otras hojas, lo que evita que se caiga el pelo. Se mantenía durante unos quince minutos aproximadamente; más tiempo la ablanda demasiado y es difícil impedir que no se pudra. Se sacaba del agua (con un tamaño aproximado de la mitad del original) y se ponía a secar. Se raspaba la piel por dentro para quitar restos de carne y evitar el mal olor y la putrefacción y se frotaba por dentro y por fuera con aceite de tortuga charapa. Después se cosía el corte de la nuca, los ojos y la boca, de manera que queda como una bolsa, en la que se echaba una piedra del tamaño de un puño o el volumen equivalente en arena caliente. Se colgaba sobre el fuego para desecarla poco a poco con el humo a la vez que se le iba dando forma al cuero con una piedra caliente. En este proceso la cabeza acababa de reducirse. Una vez seca la cabeza se vaciaba la arena y se tiñe la piel de negro. Luego se introduce un cordón de algodón por un agujero practicado en la parte superior de la misma y se asegura en la abertura del cuello con un nudo o un palito atravesado.

One thought on “Tzantza, la película ecuatoriana que denuncia el tráfico de cabezas reducidas”

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